Alberto Suárez Ledo
Las personas requieren desarrollar sus destrezas para manejarse en situaciones difíciles, que exigen lo mejor de cada uno. Es necesario hacer realidad los sueños, sortear las piedras del camino, incorporar hábitos productivos, deslastrarse de cargas emocionales nocivas y aprender cosas nuevas en cada momento.
La familia requiere del establecimiento de normas, planificación, el refuerzo de valores, la incorporación de disciplinas varias en la dinámica diaria, y mantenerse unida en situaciones que requieren respuestas ágiles y capacidad de adaptación.
Las organizaciones buscan incorporar personas motivadas y que sean capaces de motivar a otros para lograr los objetivos comunes. Personas que demuestren compromiso y comprometan a otros con su ejemplo.
La sociedad demanda ciudadanos activos, con vocación por el bien común y con carácter para llevar a cabo acciones que reúnan los mejores recursos disponibles para hacer realidad el desarrollo integral.
Podríamos cambiar el sujeto en el inicio de los párrafos anteriores, sin que se pierda la coherencia del mensaje. Pareciera que toda actividad humana pide actitudes y comportamientos que en el fondo son muy similares, sólo que se aplican en contextos distintos.
En nuestro desarrollo profesional, nuestro equipo de consultores ha invertido una buena cantidad de horas capacitando o asesorando a personas y organizaciones con el objetivo de instalar destrezas o herramientas prácticas para influir en nuestro entorno, partiendo de una premisa sencilla:
• a todas las personas y organizaciones les interesa el largo plazo
• a todas las personas y organizaciones les interesa estar cada día mejor
Las lecciones aprendidas, constantemente nos otorgan fuentes para seguir mejorando en nuestros procesos, y continuamente nos encontramos con situaciones novedosas e inesperadas que pasan a enriquecer nuestro repertorio. Sin embargo, si tuviéramos que reducir en dos palabras lo que resulta más significativo para lograr el éxito tan anhelado en nuestras vidas, cualquiera sea el ámbito de influencia en el que nos encontremos, debemos señalar sin dudas: preparación y constancia.
Dos sencillas conclusiones que se desprenden seguramente de la experiencia de cualquier persona. Sin embargo en sí mismas conforman el secreto del éxito.
Las herramientas que podemos otorgarle para el logro de sus objetivos no son nada sin la vocación que demuestre la persona para planificar, ejercitar, practicar o repetir lo aprendido. Tampoco serán de mucha utilidad si no se demuestra tenacidad y tolerancia ante los fracasos.
Los grandes secretos esconden enseñanzas muy sencillas: prepárese y demuestre tenacidad. Nada nuevo, pero conviene no olvidar su poder para garantizar el logro de los objetivos deseados y desarrollar nuestra capacidad para influir de manera estratégica en nuestro entorno.






